Prensa

STOA Galería de Arte
Mayo 2012
Catálogo de Masculino Plural
Antes la contemplación de las obras de Gonzalo, recordamos las certeras palabras de Freedberg: “Sentimos un vago temor ante la capacidad creadora del artista (…) ante el poder de las imágenes que él crea y ante la misteriosa habilidad de tales imágenes tanto para elevarnos como perturbarnos. Nos acercan a verdades sobre nosotros mismos de un modo que sólo es posible describir como mágico o nos seducen como por arte de brujería” *. Asi ocurre en “Desierto de la muerte” explosion luminiscente que atrae y, al mismo tiempo, desorienta al contraponer árboles muertos por la devastadora acción antrópica, con el esperanzador revuelo de las aves y una luz fluorescente al más puro estilo Pop-Art.

Suele recurrir Gonzalo a la línea ondulante en movimiento con sentido de “non finito”, lo que le acercaria al Arte Cinético, e incluso al “Minimal Art”. Pero más bien son unos coloristas “Hilos de Ariadna” refulgentes, a modo de balizas vitales. En “Volando solo” y “Volando juntos” asocia puntillismo y Pop-Art con éxito, logrando grandiosidad en formato pequeño. Hay mucho lirismo en su pintura, tanto que, si hubiese vivido en el Quattrocento, lo clasificaríamos, siguiendo a Martín González, entre los pintores poetas. Y mucha ecología, pues en sus obras hay un canto a la Naturaleza tan bello que las convierte en scenarios ideales para rodar un nuevo “Fratello Sole, Sorella Luna”. C.A.

* “El poder de las imágenes” David Freedberg. Pág. 62 Grandes Temas Cátedra. Madrid 1992

Conchi Álvarez
Comisaria

The Olive Press
8 de abril 2010
Batalla cultural!
Nueva York y Madrid, ten cuidado porque la Axarquía está compitiendo por la supremacía cultural.
La Galería Riogordo inició la apertura de esta semana y presentará la obra del artista español Gonzalo Cores Gomendio – que ha exhibido en la Gran Manzana y la capital española. Una de la obras de 2000 euros de Gonzalo, titulada Mandala, tendrá un lugar de honor en la galería.
El galerista Ken Church admitió: “Me encantó cuando Gonzalo decidió exponer algunos de sus trabajos. Ha expuesto con éxito en Nueva York y Madrid. Así que creo que es justo decir que Riogordo está compitiendo en el mundo del arte “, bromeó el senór Church.

Sur en Inglés
2 de julio 2010
Escritor: George Prior
…A la edad de tan sólo siete años de edad, Rosa Martínez de Lahidalga Englisova, ha comenzado su propia colección de arte con una pintura del artista local, Gonzalo Cores Gomendio. “Ella está empezando su colección de arte muy temprano”, dijo el propietario de la galería: “Su elección de una pieza de arte moderno va a dejarla sin sus ahorros, incluso después de negociar un buen trato, pero valdrá la pena porque la obra de Gonzalo es una inversión excelente. “Sergio, el padre de Rosana, también compro uno de sus mejores cuadros para su casa en Sevilla”, afirma Ken…

El Cultural (ABC)
17 de Marzo de 2001, Nº 477, pagina 5
Escritor: Martín Casariego
…De astrónoma, de científico, parecen las imagines de Gonzalo Cores, artista madrileño que ha desarrollado la mayor parte de su actividad pictórica en Nueva York: Trayectoria desde Nueva York se llamaba, precisamente, la exposición en el Centro Cultural Galileo de Madrid, ya clausurada, en la que Cores mostraba unos cuadros inquietantes, que recuerdan fotografías de galaxias o de células, en ese misterioso hermanamiento que parece existir entre lo pequeño y lo grande, y que nos enfrentan a lo poco que somos, incapaces de abarcar tanto lo diminuto como lo inmenso…

Revista Crítica de Arte
Abril de 2001, Nº 159, pagina 13
Escritor: Raul Sanz
El artista Gonzalo Cores expande su Mirada más allá del infinito donde confluye lo racional con lo imaginario, o lo onírico con lo consciente. Busca la expresión conceptual mediante la exaltación del color. Consigue unir lo que ve y lo que imagina por medio de representaciones abstractas constituidas por formas sinuosas de potente dinamismo que introducen al espectador en sus viajes tan personales. Experimenta con las formas y las somete a, su propio criterio, las reduce en unos casos, a manchas de color y en otros las distorsiona para trasladar al arte la expresión de los sentimientos y sus propias vivencias.

Gonzalo Cores concentra la fuerza expresiva en las formas y los colores y convierte a sus cuadros en una realidad autónoma, cuyo lenguaje como en la música, expresan la necesidad interior.

Posee una amplia paleta cromática destacando los azules y marrones, entre otros. Los ordena libremente a impulses de la inspiración y del sentimiento para introducirnos en un mundo de sueño.

A través de su visión microscópica nos ofrece un huracán pasional de colores y formas que se identifican con la vida; existencia que se mueve en diferentes direcciones, con distintas compañías y nunca se sabe donde se va a acabar. Nos zambulle en un caso ordenado por los acertados colores en armonía que nos permite evadirnos de la rutina y cotidianidad. Confiere que el espectador viaje a su mundo ideal y se regocije en un baño de colorido colmado de vida.

Gonzalo Cores utiliza sus formas como metáfora de la vida, de las células, pilares para nuestra sobrevivencia. Despierta en el alma una sinfonía de emociones en donde lo negativo y lo positivo del hombre se unen y se de cuenta de las limitaciones al tiempo que nos deja una puerta abierta a la esperanza a la búsqueda del más allá.

Imágenes y Sueños
Agosto, 2001
Escritor: Silvia Vega-llona
Los cuadros de Gonzalo Cores transmiten un conjunto personal de experiencias sensoriales únicas, tanto internas como externas. Sus versátiles representaciones transportan al espectador a mundos presentidos donde los espacios urbanos trascienden sus límites y alcanzan el intramundo del cielo y el océano. De la mano de su pincel viajamos del temor de lo oscuro a la magia de lo maravilloso.

Como el ojo perspicaz de una cámara, Cores explora sin pudor en nuestro interior y nos obliga a mirar más allá, a pensar de otra manera nuestras sensaciones. Sus pinturas revelan ideas en movimiento, raros conceptos en los que el tiempo, el espacio y el movimiento se enlazan de forma peculiar y nos muestran visiones escondidas de la mente. Y así, de manera furiosa y convincente, nos despiertan sus imágenes a un mundo aparente pero no tan real como la vida microscópica que palpita en sus telas plenas de convicción estética. El suyo es mundo óptico consciente que surge de un imperativo emocional inconsciente. En su personal montaje pictórico captura elementos surrealistas y abstractos, el tratamiento del color recuerda el golpe del pincel impresionista.

A través de elementos urbanos de la Naturaleza, Gonzalo retrata temas al borde de la ruptura, sujetos al azar. Él se siente atraído por los paisajes y mapas geográficos que transforma en paraísos imposibles de realidad ubicua. Islas perdidas que separan y aíslan, células ramificadas que unen, figuras geométricas que discurren paralelas. Los grandes continentes, los espacios que delimitan América, Europa, África, son trasformados en tierras imaginarias que se relacionan en un puzzle universal. Son tierras que evocan la experiencia del pintor, lugares donde habitó y que reconoce como depósitos de la memoria. Manhattan se convierte así en la isla simbólica que representa el objeto despegado. La distancia y la falta de proximidad. Gonzalo Cores retrata con su trabajo nuestra condición posmoderna, según las teorías del filósofo Lyotard.

Su intención es crear armonía desde el caos de la cuidad y lo hace con una búsqueda constante de formas en movimiento. Así, el individuo se relaciona con el espacio continental a través del movimiento de la experiencia. En cierta ocasión, durante un coloquio sobre su pintura Atlantis -que representa a América como la tierra nunca encontrada- le pregunté ¿quieres conquistar América?. Él me contestó: “Quiero que América me conquiste a mí”. Éste es el secreto de Gonzalo. Toca el objeto y se deja cautivar por él. Así su mente crea una relación dialéctica entre lo que ve y lo que pinta.

El futuro es un elemento importante para el ojo creador de Gonzalo. La presencia del futuro en sus cuadros siempre es azul. “Mirar al cielo es como mirar al infinito, la nada, el futuro… yo no soy más que azul, azul, azul. Me gusta mirar al cielo. Mirando al cielo llegas a un punto en el que no ves más que tu propio ojo. El cielo es como el agua, pero como el agua no tiene color, adopta el azul como reflejo del cielo”. Los paisajes subjetivos que Gonzalo propone, se convierten en una suerte de espejo para la visión del espectador, Su movimiento, además, responsabiliza al sujeto, haciéndole partícipe de la historia que a de llegar, entregándole la promesa de futuro que subyace en sus pinturas. Así entendemos nuestra subjetividad por la forma en que las imágenes actúan sobre el mundo dándole un sentido. Como las drogas, los tósigos y ciertas mixturas, los cuadros de Gonzalo actúan sin miramientos en nuestra mente.

School of Arts and Science
Tish School of Arts, NYU, NYC, USA